Torah para Vivir

Torah para Vivir

31 may. 2010

Armarse hasta los dientes


BS"D


Qué haces cuándo el lobo muestra los dientes?
Sacas el arma y lo matas!
Qué haces si no tienes armas?
Corres lo más rápido que te den las patitas mientras tus labios improvisan la mejor plegaria de tu vida, un plegaria de corazón.
Debes saber, que eres un cordero rodeado de setenta lobos.
Y que, al enfrentarte con ellos, resulta más que ingenuo estar desarmado.
Los lobos, no tienen ni tendrán buenas intenciones, ni para contigo ni para conmigo.
Ármate.
No importa que edad tengas, ni que formación, ni si te declaras creyente, o no, si eres judío debes armarte.
Nuestras armas son sencillas de adquirir, son todas "legales" y por demás saludables.
Lo primero que debes hacer es protegerte la cabeza, sin cabeza, es inútil cualquier chaleco antibalas...
Para proteger tu cabeza, primero y principal, debes estudiar el Sistema Divino de defensa, debes estudiar Su Torá.
La Torá te dará claridad de pensamientos, y "si piensas bien, todo será bien".
Si eres hombre, puedes asegurarte la cabeza, cubriéndotela, puede ser kipá, pero también cualquier gorro o sombrero que sientas que podrás llevarlo con hidalguía. Puedes coronarte colocándote los Tefilín, y de esta manera conectar tu cabeza con tu corazón, para que trabajen juntos, en armonía con Tu socio, con Aquél que te está "prestando" la cabeza.
Si eres mujer, deberías intentar adquirir ese arma que te proteja de las miradas depravadas de los lobos. Se llama recato. Cúbrete, cubre tus hombros,tu pecho, tus piernas, no les regales tus flancos más sensibles a esos ojos perversos. Y, si eres casada, cubre tu cabello, guarda zonas exclusivas para tu amado, allí en la intimidad vuestra, puedes descubrirte para que tu esposo también te re-descubra.
Estas son armas externas, que los lobos advierten en un abrir y cerrar de bocas...
Pero debemos prepararnos con nuestras armas invisibles, reza, reza, reza, pídeLe a Di-s que te salve, pídeLe a Di-s que te proteja. Puedes adquirir refuerzos, puedes ampliar el calibre de tu arma pidiendo que todos nuestros soldados vuelvan sanos y salvos, que todo el pueblo de Israel esté nuevamente unido como un sólo hombre y podamos festejar en Paz nuestro vínculo eterno. Un vínculo que nos vuelve Uno, Uno con Di-s.
Quieres más armas? Come kasher. Empieza hoy, no mezcles carne y leche, busca en tu lugar comercios que vendan comida kosher. Consulta a un Rabino ortodoxo para saber cómo empezar. Si te da "nosequé" hablar en primera instancia, con un Rabino, busca en el ciberespacio, algún lugar verdadero dónde nutrirte de información vital para tu protección.
Un arma que genera escudos sin par: Shabat! Cuida Shabat, enciende las velas y di la bendición correspondiente. Ilumina tu interior, ilumina tu hogar, ilumina el mundo! Hazte invitar por una familia ortodoxa para alguna de las comidas, conoce el poder que Di-s te ha preparado para cambiar el mundo!
Los lobos se asustan de tu fuego, haz todo esto con valentía y llamas ardientes!
Explican nuestros sabios, que cuando Daniel (el profeta), fue arrojado al pozo con leones hambrientos, ellos vieron que él era un ser superior y se comportaron como corderitos.
Haz de tu rostro, el lugar donde la Divina Presencia desee asentarse, y los enemigos, transmutarán sus afilados dientes por balidos fieles, tal como un animal reconoce a su amo, ellos, los lobos, reconocerán tu grandeza, (otorgada desde el Cielo), y se humillaran frente a tus pies.
Quieres adquirir un "tanque", da Tzedaká, da dinero, tiempo, ayuda. La Tzedaká protege tu vida, comienza contigo, con tus pares judíos y Di-s te dará un tesoro listo para ti, para cubrir todas tus necesidades...
La lista y sugerencias para adquirir armas contra el enemigo son infinitas, por eso te digo, lehitraot!
Hasta pronto compañero/a de combate!

(Continuará) Bli neder

Patriicia (Dvorah)

30 may. 2010

Shalom Bait Parte 2



BS”D

Lo primero que debemos hacer para empezar el trabajo de Shalom Bait (Paz en el hogar) es tener en claro que nos hemos casado con la persona que ha sido destinada para nosotras aún 40 días antes de nuestra concepción.
Si halájicamente (Según la Ley de la Toráh), este matrimonio está bien constituido, sabremos que es nuestra tarea hacer de nuestro hogar el laboratorio de nuestras vidas. Por el bien de nuestras almas, de la de nuestro compañero/a, y las almas de nuestros descendientes.
Si asumimos nuestro hogar como un lugar de desarrollo, como un verdadero laboratorio de crecimiento espiritual, emocional, intelectual y físico, se deben tener en cuenta muchas condiciones. Todos los que se encuentran allí, pertenecen al lugar, tienen un rol o una tarea asignada, está prohibido el ingreso de toda persona ajena a la institución, aunque sean simpáticos, ricos, “influyentes”, parientes demasiado cercanos, o consejeros, metidos y administradores de profesión.
Cada individuo o cosa que ingresa debe ser vigilada y si sirve positivamente para algún procedimiento interno, entonces se le abrirán las puertas a condición que cumpla con el objetivo esperado.
El hogar/laboratorio es el matrimonio y los hijos, todos los demás son “externos” por no decir extraños. La consulta antes de invitar a alguien a casa debe ser fluida, constante y verdadera. Es decir, hay que consultar de “verdad” entre ambos integrantes del matrimonio sobre la invitación de externos a ingresar a la casa, sea que ambos, esposo y esposa, estén presentes (como por ejemplo invitados de Shabat), o si alguno de los dos estará ausente durante la visita.
No damos por sentado nada, sino que tomamos al otro en serio y con respeto (qué era eso?), aunque (él o ella) esté en el trabajo y ni se entera quién vino a casa. Como dicen nuestros sabios, hombre y mujer, cabeza y corazón, deben funcionar juntos para que todo el conjunto (alma y cuerpo), caminen hacia delante en forma armoniosa y coordinada.
Los subordinados/aprendices del laboratorio deben adquirir la costumbre de consultar y acatar las ordenes de sus superiores. Todo esto, lejos de generar tiranías, genera vínculos claros. La Torá insiste mucho en el respeto de los hijos hacia los padres, el mundo en el que nos movemos insiste mucho en que los “viejos” no entienden y no saben nada. Es fundamental tener en claro, que construir un hogar judío, se hace desde las órdenes de la Torá y no desde lo que muestra la calle o la tele, ni cumpliendo con mandatos que se oponen a Di-s (Di-s no lo permita).
Los directores del laboratorio tienen que ponerse de acuerdo sobre las distintas tareas a realizar y sobre como hacer que los aprendices que dependen de ellos, avancen en conocimientos y madurez hasta que algún día estén listos para independizarse y formar su propio laboratorio/hogar. Esto requiere muchísima atención por parte de los padres, atención que es prioritaria en las Mitzvot. Un hijo que tiene padres que se comunican entre ellos, que saben hacia dónde se dirigen, que actúan lo mismo que dicen en el discurso, adentro y afuera; padres que aceptan sus obligaciones y responsabilidades “sin emitir facturas” al prójimo; que están dedicados a ver y descubrir lo mejor y lo mas luminoso de cada uno de los integrantes de la familia; este hijo, con estos padres, tendrá una gran oportunidad dada desde el Cielo para construir su vínculo con él mismo, con Di-s y con el mundo.
Hacia allí vamos...
El laboratorio es un ejemplo para que tengamos en cuenta que nuestra alma vino a TRABAJAR, nuestro matrimonio o nuestros hijos, no son, (como objetivo), una fuente de la cual sacar nada. Allí venimos todos a trabajar, a dar y en la medida que damos, todos aprendemos, nos sentimos bien, sabemos que cualquier cosa que sentimos que no funciona, es un desafío en puerta.
Ante todo debemos aprender a clamar al Jefe, a Quién nos ha enviado. Debemos estar abiertas/os a los cambios que debemos o vinimos a hacer y a los cambios que los demás integrantes llevan a cabo. Debemos aprender a conectar nuestras percepciones con la mirada del alma Divina, de la Neshamá; porque de este modo, sabremos por donde empezar y qué es prioritario y qué es superficial.
Debemos aprender a decir sí, pero también a decir no, y la guía de nuestras decisiones no puede o no deberían ser las ganas (del alma animal), sino la decisión madura. Qué espero, se deseo hacer, qué quiero que ocurra, qué o no estoy dispuesta/o a hacer? No es una respuesta caprichosa, es una respuesta que evaluará qué siento, que espera o creo que espera Di-s de mí, que opciones tengo para ofrecer, etc.
Muchas veces en el camino de la observancia se disfrazan de Mitzvot favores personales, o huidas del hogar para salvar al mundo. La Tefilá cotidiana, el encuentro con el Dueño del laboratorio, nuestro hablar con Él, nuestro llorar y reirnos con el Todopoderoso, nos permitirá tener sensaciones más claras de qué es lo que debemos hacer. No hay recetas, hay muchos, muchísimos errores, hay que saber hacer Teshuvá con Di-s, pedir perdón al esposo/a, hijos, e iniciar el cambio requerido.
Shalom, Shalom, Shalom Bait. Nada es más urgente que la Paz en el hogar. En un laboratorio que hay que hacer limpieza y orden, donde se deben cuidar muchos detalles, lo esencial es que haya armonía entre los integrantes. Porque si no, limpiaremos el espacio físico mientras (Di-s no lo permita) llenamos de desperdicios los corazones de todos los habitantes de la casa. Se hace un plan, y en la marcha se modifica, Di-s habla todo el tiempo, nos detenemos para oirLo, o sólo lo llamamos para un diálogo unipersonal?
Un laboratorio/hogar está llenos de sorpresas, está vivo, hay éxitos y hay fracasos, pero todo apunta a buscar lo positivo de cada integrante y de cada situación afín de completar la tarea para la cual hemos sido enviados a la tierra.
Si las escenas se repiten, si “siempre me pasa lo mismo”, es una clave muy fuerte que somos nosotras/os las/los que tenemos que cambiar. De nada nos servirá echar culpas, pues si nuestra alma vino a ayudarnos a refinar a nuestro “pequeño pony- alma animal”, es eso lo que tenemos que hacer. Pues al hacer el trabajo se frtalece el alma Divina y nos sentimos más aliviadas/os. No hay recetas, hay trabajo, un trabajo dirigido con la emunah, (fe-fidelidad) que Di-s nos metió en “esto”, y saldremos de “esto” con Su ayuda y nuestro esfuerzo cotidiano, segundo a segundo.
A veces vinimos a aprender a dar desde un la ternura y en otras oportunidades a dar desde el no, desde el rigor y la disciplina. En general los conflictos aparecen cuando decimos sí, donde tenemos que decir no, y decimos no, donde tenemos que decir sí. El trabajo interior, el trabajo interior con el alma Divina, nos ayuda a ubicarnos y a conectarnos con la respuesta que genera luz y permite cambiar de nivel y de escenas...
Y si algo nos parece demasiado para nosotras/os, reclamemos al casamentero, porque sí, definitivamente no hay error, Di-s tiene un plan para este Shidaj.

Continuará (Bli Neder)
Patriicia (Dvorah)

Shalom Bait Parte 1



BS”D

Sí, es cierto, Di-s nos dio a las mujeres una capacidad mayúscula para percibir los distintos estados emocionales de las personas.
Pero la adjudicación de este sensible talento se debe, a que su función es imprescindible para el rol que debemos cumplir.
Esposa y mamá.
Todo tendría que andar de maravillas!
Nosotras, grandes intuitivas, deberíamos proveer de sustento emocional a toda la familia. A todo el mundo!
Deberíamos ayudarlos a conectar sus emociones con sus pensamientos y su accionar, deberíamos acercarles las herramientas necesarias para que cada quién, pueda deshojar las cáscaras que cubren la verdadera identidad (el alma Divina).
Cada mujer, llega con una porción generosa de capacidad de dar, porque allí se encuentra nuestro objetivo y nuestra misión; dar amor, generar en el prójimo el equilibrio que le permita sacar a la luz, lo mejor de su potencial.
Pero la realidad es que la gran mayoría de las mujeres nos encontramos en medio de nuestras vidas, con cientos de lastimaduras en el corazón, cientos de sentimientos y pensamientos quebrados, infinitos gestos de amargura y desconsuelo y mares de lágrimas. Sí, algunas sonrisas también, pero pocas en comparación al stock negativo que pesa dentro de nuestra privada contabilidad.
Qué pasa con nosotras?
Lo primero que debemos hacer, antes de intentar responder cualquier cosa es saber quiénes somos, Quién nos envía y para qué.
1- Somos un alma, una chispa de Di-s mismo, un alma que ha sido enviada para una tarea y para cumplir esa tarea, el alma ha sido encapsulada en un cuerpo, este cuerpo también tiene un alma que lo vivifica (alma animal), y que intenta plasmar a toda costa su voluntad. La voluntad del alma Divina, la mayoría de las veces es opuesta a la voluntad del alma del cuerpo. Y el alma Divina, puede hacer su tarea sólo y tan sólo si el cuerpo le “hace lugar” para que se exprese. Entre el alma Divina y el alma animal, existe un alma que conecta a ambas, este alma intelectual tiene como tarea trabajar sobre las emociones del alma animal elevándola, despojándola de todo lo negativo hasta transformarla en una carroza que conduzca la voluntad del alma Divina.
2- Di-s envía al alma que somos, a fin de que santifiquemos este mundo físico y generemos con nuestro accionar una morada para Él. El Eterno nos envía para que levantemos las máscaras de este mundo y revelemos la esencia del Todopoderoso en cada rincón de la existencia. Con esta misión, nos volvemos socios y parte activa de la Creación.
3- Su objetivo es que construyamos nosotros mismos nuestra futura estadía en el mundo perfecto que el Creador ha preparado desde el inicio de Su Creación. Esta adquisición, se logra a través de cumplir Sus Mandamientos, estudiando Su Torá. Refinando nuestra alma animal, purificando también a todo nuestro entorno hasta convertir este plano burdo y material, en una expresión inequívoca de Divinidad.
Ahora intentemos ver nuestra vida (de mujeres) desde esta óptica, los encuentros no son casuales, tampoco es cuestión de “suerte” con quién nos hemos casado, ni los hijos que nos han tocado.
Según el plan Divino, cada alma debe realizar tareas generales (si es judía, debe cumplir con los preceptos que según su tribu, su sexo, su edad, etc. le indica la Torá, y si es no judía debe cumplir los siete preceptos Noájicos).
Pero también, cada habitante de este mundo, tiene una misión particular y por eso el Creador envía su alma a un cuerpo determinado, con talentos y dificultades determinadas, en un entorno determinado y en una época determinada.
Nada es azar.
Cada cosa que somos, tenemos o nos sucede, está creado especialmente para nosotros, para facilitar la tarea que nuestra alma vino a completar.
Digo completar, pues somos todos parte de un todo, y cada uno, enmendando su parte, contribuye a que el armado final en la perfección de este mundo, sea alcanzado.
Toda esta información, se puede localizar dentro de nuestra alma Divina.
Para dar un cauce sabio a nuestra vida, debemos habilitar los canales por donde nuestra alma Divina pueda hablar y decidir hasta que ella sea la que guíe nuestra vida y no, (Di-s no lo permita), como es lo habitual, que sea la voz de nuestra alma animal la que usa nuestro intelecto para concretar su voluntad egoísta e inmadura.

Los canales para habilitar el diálogo con nuestra alma Divina, son el cumplimiento de los Preceptos que Di-s nos ha encomendado y el estudio de Su Torá.
Por tal motivo es una condición ineludible cumplir Mitzvot y estudiar Torá (Naasé veNishmá), ya que sin este cumplir, sin esta autoanulación a favor de los Mandamientos Divinos, se obstruyen (Di-s no lo permita), las capacidades para trascender nuestra mentalidad finita y entonces nos convertimos en ciegos, videntes de una sola realidad, de nuestra realidad física.
Si solo nos quedamos con lo que vemos o captan nuestros sentidos y no tenemos acceso a la información espiritual que sustenta el mundo, nos volvemos como animales en un laberinto. Corremos, comemos, nos desesperamos, nos peleamos, volvemos a correr, nos encontramos con alguien, lo abrazamos, procreamos, le exigimos, nos dejamos morder, lo arañamos, huimos, dormimos y volvemos a empezar.
Y así es como muchas mujeres nos sentimos, cuando no comprendemos por qué no nos suceden las cosas que deseamos nos sucedan, o por qué sí nos suceden otras que preferiríamos olvidar.
Simplemente, esa información que nos daría alivio, consuelo, esa sabiduría que nos abastecería de guía y fortaleza para actuar y decidir, está oculta y silenciosa dentro de nosotras.
Sin el despertar de los canales que amplifican la voz del alma Divina, podemos permanecer así, sordas, ignorantes del caudal maravilloso de poder que potencialmente poseemos y que éste se manifiesta con plenitud cuando nuestros pensamientos, palabras y acciones están asociados a Di-s.
Las Mitzvot son la base, (sin comparar) son como las tablas de multiplicar, sin ellas cualquier camino hacia la matemática se vuelve imposible.
Del mismo modo, sin Mitzvot no se puede ni empezar a pensar en términos Divinos, tal como no se puede emprender ninguna ecuación simple si uno no sabe las tablas de multiplicar.
Pero tampoco el cumplimiento de las Mitzvot nos asegura nada, si no usamos esa fuerza, esa entrega, esa “conexión” para ir en busca de lo Divino que reside en nuestro interior atesorando la llave para la alegría verdadera.

Volviendo al tema de que todo lo que nos sucede es para cumplir nuestra misión, deberíamos pensar a nuestra alma como un actor y a nuestro cuerpo como un personaje.
El actor quiere hacer bien su papel, si le toca ser rico, o pobre, o mujer, o varón, o hermoso o alto o esclavo, o rey, es lo mismo para él. Si es un buen actor, utilizará todas las escenas y todos los recursos y todas las situaciones para que su interpretación sea brillante, sin mácula, excepcional.
En teatro es muy conocida la frase “No existen segundos papeles sino actores de segunda”. No importa qué papel nos haya dado el Creador y Director de esta obra, lo que importa es qué haremos con eso, con este personaje que nos tocó. Allí se manifiesta nuestro famoso y no siempre bien entendido “libre albedrío”.
Partiendo de la base que el alma vino a “arreglar” algo, en cada escena, en cada conflicto una debería ver la posibilidad de cumplir ese objetivo. El de mejorar, pulir, y cambiar para bien. Sin embargo nuestra ceguera, nuestra sordera, nuestra falta de conexión, nos hace sentir rechazo por todo lo que no es como lo esperamos, nos hace huir o desesperarnos, pelear y distraernos con ruidos varios, para no ocuparnos de lo que nos toca resolver.
No es maldad, es ignorancia, y eso tiene solución. (También la maldad)
Lo primero que debemos determinar es hasta dónde llega nuestro escenario.
Nuestra área básica es en nuestro hogar. Nuestro frente de batalla, nuestra responsabilidad primera, es nuestra casa.
Allí tenemos que hacer nuestra mejor actuación.
Di-s es el público. Y conoce todo sobre nosotras. Y si algo nos falta o nos sobra, o no sabemos cómo abarcarlo, es al Director que debemos pedir, suplicar. El Eterno es el Director, el puestista, el productor, el musicalizador, iluminador, sonidista, vestuarista, etc. Todo lo que necesitemos para hacer nuestras escenas, todos nuestros reclamos deben ser dirigidos a Él.
Con este principio, se “relaja” gran parte del estrés que recae sobre el elenco.
Si una decide que todo lo que necesita, se lo pedirá a Di-s, el Todopoderoso enviará todo lo que sea bueno para nosotras y nuestra familia.
El esposo y los hijos se verán así aliviados de no cargar sobre sus espaldas la tarea infinita de satisfacer las necesidades de la esposa/mamá. Y nosotras veremos, que si nuestra plegaria ha sido sincera, si la hemos dicho con nuestro corazón y nuestros pensamientos, los resultados serán ASOMBROSOS, prácticos, concretos y alentadores. Di-s no escatima, Di-s es muy, muy bondadoso.
La plegaria debe también portar el siguiente interrogante: ¿Qué quiere el Director que yo haga con esto que me envía?
Si recibimos una carta sellada, aún si está sucia, si es pesada, si no tiene buen aspecto, acaso no la abriremos?
Cada situación, cada encuentro que nos sucede, es Di-s enviándonos una carta.
La carta puede ser una instrucción, un “mutis por el foro” (que nos vayamos de esa escena), una felicitación, una indicación de cambio leve, o una advertencia de cambio drástico.
Nuestra familia tiene bolsas repletas de cartas de Di-s para nosotras.
No es necesario abrir todas de un solo golpe, pero tampoco podemos enviar de regreso al Remitente, los mensajes sin leer.

Continuará (Bli neder)
Patriicia (Dvorah)

29 may. 2010

Capacitación



BS”D
Leilui nishmat de Shimon Ben Biniumin haLevi (Shímele)
Para la elevación del alma de Shímele



Si pudiéramos comprender que en primera instancia, somos un alma envuelta en un cuerpo (con sus fuerzas sustentadoras), en un tiempo y en un entorno...
Si pudiéramos vivir con esta realidad y no, como habitualmente nos pensamos, como si fuéramos un cuerpo y una personalidad, que dentro de éste vive un alma; entonces podríamos alcanzar la felicidad.
Por orden Divina, nuestra alma parte desde la Paz del Cielo, hacia este mundo material, para cumplir una misión.
Aquel que envía un mensajero a cumplir una misión, debe proveerle las herramientas que cubran sus necesidades afín de que el objetivo sea cumplido.
Di-s le provee a cada alma, un cuerpo, que, munido de cualidades generales y particulares, un entorno, y un tiempo para alcanzar el objetivo.
El alma entonces, sufre el desarraigo de la cercanía revelada de Di-s, y confinada al cuerpo y sus apetencias, baja a este mundo material para cumplir una tarea.
Si en lugar de identificarnos con el cuerpo y sus deseos (que son las ropas de trabajo), nos identificáramos con quienes somos de verdad, si nos identificáramos con nuestras almas; podríamos aprovechar la estadía en este mundo, como lo que es, un lugar para trabajar, un lugar para capacitar al alma para luego, se le acredite retornar a un cielo más elevado del que abandonó.
Si pudiéramos apiadarnos del sufrimiento de nuestra alma, que sí sabe lo que es bueno y lo que no, lo que se debe hacer y lo que no, etc., dejaríamos de correr tras ilusiones de cartón pintado y nos dedicaríamos de lleno a la tarea que se nos ha encomendado.
Este mundo, esta vida, pasaría a ser de 80 o 120 años de capacitación, y luego volveríamos a “casa”. Sabríamos que volver a casa es todo lo que deseamos. Y, finalizada la capacitación, no habría dolor, sino ansias por quitarnos las “ropas de trabajo” y retornaríamos con Di-s en paz, después de haber concluido nuestra tarea.
Es muy fácil escribir sobre ello, pero muy difícil vivir con esto, pues toda nuestra realidad no hace más que cegar nuestro verdadero origen.
En el mejor de los casos nos apegamos emocionalmente a nuestros compañeros de ruta (padres, esposos, hijos, alumnos, amigos, etc.), sintiendo que ellos son nuestra vida; y, en el peor de los casos, nos tentamos con chucherías y urgencias, cayendo cotidianamente en una persecución estéril de adquisiciones terrenales, (juventud, dinero, honores, status, fama, etc.); éstas últimas, adquisiciones de frágil sustancia y poca duración.
Por eso es muy bueno acostumbrarse un ratito todos los días, a hablar con Quien nos envió a este exilio, es fundamental tener un diálogo fluido con Di-s para que nos revele, sin máscaras y a cada instante, nuestra misión.
Con este diálogo comprenderemos finalmente, que todos volvemos, todos volveremos con Él, a Su Casa, a Su Verdad revelada. Allí, nos volveremos a encontrar con las almas de quienes se fueron antes que nosotros...
Con este “hablar con Di-s”, también aprenderemos que nadie viene con un contrato sellado, que si bien tenemos un tiempo determinado y una tarea para llevarlo a cabo, depende de nuestro libre albedrío el “cómo transitarlo”.
Sabremos que así como nuestro cuerpo necesita de alimentos que lo mantengan “vivo”, nuestra alma también necesita alimentos en el lapso que está contenida en nuestro cuerpo, en este mundo.
El alimento de nuestras almas es el estudio de la Torah y fundamentalmente el cumplimiento de las Mitzvot (Preceptos).
Sin alma, no hay vida, si amamos nuestra vida terrenal, lo mínimo que deberíamos hacer, tan solo para continuar viviendo, es estudiar Torah y cumplir Mitzvot. Disfrutaríamos de este mundo en una medida plena, pues sabríamos que todo lo que nos sucede es Di-s hablándonos, comunicándonos algo. Seríamos “vitales” hasta el último de nuestros momentos, pues estaríamos cumpliendo con la tarea para la cual fuimos creados.
Aprenderíamos a amar a nuestros seres queridos sin tropiezos, ni manipulaciones, ni cuentas, y aprovecharíamos todo el tiempo para hacer actos de bondad verdaderos y no de ostentación. Nos alejaríamos de todo aquello que nos daña gratuitamente, en aras de estar enteros a la hora de cumplir nuestro papel. Pediríamos perdón y sonreiríamos con ternura. Miraríamos el cielo con más frecuencia y disfrutaríamos de ese y otros paisajes que Di-s nos ha pintado para nuestra estancia.
Toda la oscuridad que nos rodea se volvería luz y sabríamos que hemos aportado una chispa importante a la Luz eterna de la Revelación Divina.
Entonces empezaríamos a entender por qué nuestros sabios de bendita memoria, nos enseñan que los Tzadikim (Justos), aunque se hayan ido de este mundo, están vivos.
Pues, porque el alma es eterna; y alguien que vive su vida terrenal, identificado con su alma, su desaparición física, es tan sólo un “quitarse una vestimenta de tela y vestir su traje de luz”.

Inspirado en el Tania del Rebe Shniur Zalman de Liadí y en Da et Atzmeja del escritor de Lebabí Mishkan Evné (Israel)


Patriicia (Dvorah)

25 may. 2010

"Mas alla de los espejos" La Redención vendrá de mano de la mujer...


BS”D

Empecemos ahora!
Javá (Eva), tomó el rumbo de lo prohibido, y con este gesto de rebeldía, de ingenuidad, abrió las puertas para que el mal, que hasta entonces se encontraba fuera de ella, se le metiera adentro y se mezclara con el bien.
Esa fue la primera batalla ganada por lo “ilusorio”. La serpiente la tienta a Javá con la ilusión de obtener otro nivel de comprensión, de tener otro nivel de poder. Pero la realidad posterior, demuestra que Javá ha caído en una trampa, y esa trampa, en lugar de permanecer fuera de ella, (a modo de red), la ha penetrado hasta sus huesos torturándola día a día en cada una de sus decisiones.
Al comer del árbol del bien y del mal, ella introduce para sí y para todas las generaciones venideras, la fusión y confusión del bien con el mal. Ahora, el trabajo es enorme, pesado, casi demoledor, y así estamos...
No somos pocas las mujeres que nos damos cuenta que cada vez se intenta subvertir más, los valores, y ya de maneras descaradas. Se le cambia el significado a las palabras, a las expresiones, para poder sostener infinitamente esta locura. ¿A dónde lleva este caos de indiscriminación entre lo que está bien y lo que está mal, entre lo que es correcto y lo que es incorrecto?
Por lo que yo puedo percibir, la serpiente se ríe a carcajadas a costillas nuestras.
Con un aire triunfante, nos mira llorar nuestras soledades, nuestros discursos pseudo-liberadores, nuestras competencias mortales y nuestra frustraciones endémicas. Se revuelca gozosa con cada repetición de nuestros errores, con la falta de comunicación con nuestro compañero y nuestros hijos y nuestra desconección con D’s.
No se puede regresar si no se emprende el camino de regreso.
Y el camino de regreso, el retorno al origen, al Edén, se hace desandando lo que ya no nos sirve y creando sendas nuevas. ¿Cómo?. De a poco, con verdad, pero sobre todo con valentía, con mucha valentía para poder soportar todas las pruebas y las trabas que la serpiente pondrá en la ruta. A nadie le gusta ser o sentirse abandonado, a ella tampoco, y habrá que estar atentas a fin de des-cubrir y des-enmascarar los espejismos que construya para distraernos.
Por eso creo que tenemos que unirnos. Las mujeres podemos, tenemos capacidades, intuiciones, fuerzas para transformarnos y transformar el mundo.
Tenemos con qué y somos muchas las que ya estamos hartas de tanto barro, tanta inmundicia y tanta falta de sentido y amor.
Pero ¿Cómo? ¿Cómo iniciaremos ese camino que nos lleve hacia la Verdad Eterna, hacia D’s?
El único camino posible es el amor. Un amor maduro, franco, a prueba de snobismos y modas. Lo único que nos salvará es generar ese amor que mueve montañas y destruye maleficios.
Es hora de empezar porque la serpiente nos lleva mucho de ventaja.
Es hora de empezar porque la distorción de la vida no da para más.
Es hora de empezar porque tenemos esa posibilidad y no nos podemos dar el lujo de perderla.
Hay que cambiar, cambiar mucho... Debemos arrancarnos los prejuicios y animarnos a gestar una vida desde el amor, desde la comprensión, desde la inteligencia, desde la empatía, desde la alegría, desde la lucidez y basicamente, desde la fe total de que D’s, estará de nuestro lado.
Volvámonos a nuestra esencia. Emprendamos junto a nuestras almas gemelas, un camino que nos eleve por sobre esta realidad virtual que se basa en cirugías estéticas para esgrimir que está cambiando.
D’s nos va a ayudar, nos está esperando, siempre.
Empecemos ya, ahora mismo.

Patriicia (Dvorah)

"Mas alla de los espejos"...Haré una ayuda frente a él"


BS"D

Él: mi amigo o mi enemigo? Mi compañero o mi competidor? Mi consejero o mi traidor? Mi dolor o mi felicidad?

Muchos años de mi vida me invadió el temor de que él quisiera dominarme, por eso yo intentaba subyugarlo. Mucho tiempo yo creí que él “tiraba” para su lado, por eso yo me empacaba en el mío. Muchos instantes sentí que él se alejaba de mí y por eso yo le retribuí con desinterés e indiferencia. En muchas ocasiones me angustió la sensación de que él me subestimaba, por ese motivo yo lo aborrecí. Durante toda mi infancia y mi juventud me armé para luchar frente a él, contra sus deseos, sus intenciones y sus actos, yo tenía preparada la exacta respuesta para protegerme de sus garras y asegurarme mi propia supervivencia...Y así transcurrían mis días, llena de desconsuelo, de enojos, de palabras rotas y de soledades infinitas. Hasta que un día (siempre lo hay) me despertó la voz milenaria y sabia de la Torá, y dió por tierra contra todos mis prejuicios y mis necedades, me decía que él estaba conmigo y yo frente a él para complementarnos y no para invadirnos, para cuidarnos y no para sofocarnos, para atendernos y no para servirnos, para compartir y no para dividir, para querernos y no para lastimarnos, para procrear y no para destruir, para ser uno y Uno con Di-os. Ese día, ese bendito día, HaShem abrió los ojos de mi alma y lo ví. Lo ví a mi socio frente a mí, invitándome a abrazarnos con el corazón. Entonces me entregué, me dí toda entera a disposición de nuestra empresa, todo lo que yo era y todo lo que podía llegar a ser, me propuse abandonar los viejos vicios y él propuso un nuevo compromiso y supimos en ese instante que los ángeles habían cesado de derramar lágrimas y comenzaban a festejar con Di-os el nacimiento de nuestro nuevo matrimonio. Que Su Shejiná siempre resida con nosotros y en todos los hogares de nuestro pueblo, Amén que así sea.

Patriicia (Dvorah)

"Mas alla de los espejos" Shabat


Cuándo se detiene el maratonista sin mensaje y sin destino?

Ella cerró los ojos y agradeció a Di-os haber dejado de correr.
Como una maratonista in eternum había pasado su vida sin detenerse, pues no llegaba nunca a ningún lugar tranquilo, a ningún lugar que tuviera sentido, que fuese seguro, que la contuviese y que le parara el dolor y la ansiedad. Así que ahora, que por fin se había detenido, era un verdadero milagro esta sensación de descanso, de recobrar el aliento, de mirarse, de descubrir su paisaje y admirar todo lo que la rodeaba. Supo que nada sería igual cuando pudo detenerse por su propia voluntad y descubrir que no solo seguía respirando sino que además podía conectarse con sentimientos nuevos de amor, con valores más altos y con alegrías mas profundas. Se miró sin maquillaje y sin apuro y agradeció a Di-os haberle ordenado detenerse, le agradeció ese silencio en el ritmo cotidiano que hace, (al igual que en la música), que lo demás tenga un orden y que pueda ser bello y conmovedor. Le agradeció haberse vestido como “para una fiesta” y disfrutarlo en su casa, en intimidad con su familia; haber preparado una cena especial, haber desconectado el teléfono y haber tenido el privilegio de traer un poquito de luz al mundo encendiendo las dos velas con una bendición.
Le agradeció también la decisión de intentar hablar sobre cosas que no fueran mundanas y que ese espacio fuera inundado y reverdecido por relatos de Torá y por canciones que, inmediatamente, su corazón reconoció como propias.
Le agradeció que contrariamente a lo que “todo el mundo” le había presagiado, no solo no se aburrió, sino que se deleitó con cada instante de este día. Y al cerrar el Sidur, aún con el aroma del vino y las especias acariciándole el alma, le agradeció a Di-os el haberle ordenado recordar y respetar el Shabat para santificarlo, y el haber recuperado para sí misma y para otros el mensaje y el destino.
Shabat Shalom.
Patriicia (Dvorah)

“Mas allá de los espejos” (introducción)



BS”D

Cuando la entropía de mi vida llegó a su límite, solo me quedaban dos caminos a seguir; uno): Abandonarme a la naturaleza de la destrucción; dos): Hacer un esfuerzo equivalente a morirme y parirme de nuevo, revirtiendo el proceso hacia la dirección opuesta, hacia la integridad, hacia la vida, hacia D’s.
Desde mi nacimiento, mis dones habían marcado una diferencia sustancial con mi entorno. A medida que mi edad cronológica avanzaba, mis aptitudes iban aumentando en tamaño y en potencia. ¡Peligro! Cuando no se tiene el tutor donde aferrarse, cuando no se ha descubierto una base firme que conduzca más allá de conveniencias arbitrarias y egos hambrientos, cuando una desconoce la Ley, la Torá, y se maneja a los tropezones con una moral basada en hipótesis y modas humanas, la fragilidad de nuestras decisiones, lo endeble de nuestra existencia queda a la intemperie. Y la intemperie, la mayoría de las veces, es cruel, erosiva e intransigente.
En aquel entonces, un “entonces” que me llevó casi cuarenta años de desierto, yo luchaba.
Me peleaba conmigo y con el mundo, no comprendía el valor de esas capacidades que me aparecían casi sin fatigarme, casi sin “merecerlas”. La confusión me hacía pendular entre el despliegue de mis talentos, exponiéndome como un pavo real; y la represión de mis condiciones, haciendo de mí un estereotipo de mujer mediocre, en un gesto desesperado de parecerme a los demás y ser aceptada.
¿Ver lo que otros no ven? ¿Cómo vivir con eso? ¿Con quién hablar de “eso”?
¿Crear lo que otros ni siquiera se animan a imaginar? ¿Creer en lo que demás ironizan? ¿Desacordar cuando todos están de acuerdo? ¿Señalar lo que para mí, era un error obvio y hasta grosero, y convertirme en blanco de agresiones y de cinismos varios?
Cuando mis días eran muy jóvenes, la lucha me carcomía, literalmente me consumía tratando de “nivelar para abajo”, porque sentía que el otro camino, el camino del “desarrollo”, me condenaba a la soledad perpetua...
Resultado: la gente se fascinaba, me admiraba, desconfiaba, me odiaba, me temía, y huía de mí. Mi mundo inter-personal era una continua escena de tragedias griegas, repitiéndose una y otra vez hasta agotarme...
Es que, ante la falta de fe en un D’s bondadoso y bien-intencionado, lo único que sabía hacer era desgranar mis horas rellenando mis abismos en lugar de saltarlos y crecer.
La equivocación básica era que yo me creía, era la legítima dueña de mis talentos, y entonces por momentos la vanidad me ganaba todas mis aristas, pero en otros, la culpa me torturaba hasta casi aniquilarme. ¿Por qué yo? ¿Por qué a mí? ¿Y los demás?
Cómo no tenía respuestas que me curaran el remordimiento, intentaba por todos mis medios asociarme a personas que me ayudaran a reprimir mi belleza espiritual, física y/o emocional. Y así era mi existencia, llena de odio y resentimiento; por eso, muchas veces, durante interminables noches de dolor y llanto, me pregunté que sentido tenía seguir viviendo...
Cuando una llega a lo más negro de la su propia oscuridad, solo quedan dos caminos, perderse por completo, o elevarse haciendo el camino de retorno.
Yo me decidí por la elevación, y en ese acto brutal, casi visceral, de electro-shock salvador, lo encontré a Él. D’s, con su infinita paciencia me estaba esperando, para abrazarme, para protegerme, para consolarme y para mostrarme la Verdad.
Me enseñó que yo solo era un canal, donde Él ponía en marcha una misión, y para que esa misión, pudiera llevarse a cabo con éxito, Él me proveía de las herramientas necesarias.
Yo no era dueña sino subalterno, por lo tanto, no tenía derecho ni a vanagloriarme por las cualidades que se me habían otorgado, ni podía dejarlas tiradas por ahí, descuidándolas o prostituyéndolas. Cuando comprendí que mis dones eran préstamos, que el Eterno me daba a fin de que yo pudiera hacer mi tarea, aportando mi trabajo, mi servicio, y mi amor, sentí un gran alivio.
Todo mi horizonte cambió.
Toda mi vida cambió.
Revertir la entropía es revertir la desintegración y apostar a la Unidad, a unirse a Él.
Entonces en lugar de des-encuentros, empezaron a surgir “coincidencias”, aparecen amigos nuevos, amigos viejos, maestros, libros, frases sueltas, mensajes y señales. El rompe-cabezas empieza a convertirse en un sana-cabezas y una “ve” como se iluminan esos “encastres” con luz del cielo.
Por eso, “Mas allá de los espejos”. Porque me estoy re-armando más allá de las apariencias, más allá de los reflejos, más allá de mi propia imagen, más cerca de D’s.
Patriicia (Dvorah)

24 may. 2010

Perlas de oro


BS”D

Tal vez, en el principio, Di-os mismo adornó con un collar de perlas de oro el cuello de la joven Javá.
Un collar que contenía a cada una de las mujeres que vendríamos a ser en los siglos venideros ...
El collar fue roto, y las perlas cayeron, y se esparcieron por el mundo todo...
Millones y millones de perlas doradas rodando hasta los confines más lejanos, más escondidos, más bajos, más oscuros de la tierra ...
Aún perdidas y dispersas, las perlas de oro seguían siendo perlas de oro y muchas lograron salir de los escondrijos de donde habían quedado atrapadas ...
Sara, nuestra matriarca, se elevó por sobre su familia, sus amigas, sus contemporáneos idolátricos, para unirse a un hombre que era blanco de burlas y persecuciones porque creía en un solo Di-os ... Los dos, Abraham y Sara formaron una amalgama que se reafirmó en cada alma que lograron salvar del servicio a dioses de piedra y de madera ...
Di-os les regala un hijo, y Sara, dotada por un nivel de profecía mayor que el de su esposo, ríe, ríe de amor, ríe de alegría, y de ahora saberse una perla de oro eterna ...
Rivka, nace en un hogar corrupto. Betuel, su padre, poderoso gobernante, reclamaba que toda joven novia, tuviera intimidad primero con él y recién después de él, con el flamante esposo ... Él intenta envenenar a Eliezer , el enviado de Abraham, para quedarse con sus riquezas, pero los ángeles de Di-os intervienen, y el plato envenenado es devorado por el mismo Betuel y en esa misma noche el malvado muere, mientras Eliezer lleva a Rivka para desposarla con Itzjak ...
Ella sale de ese hogar, para transformarse en una de las cuatro matriarcas del pueblo hebreo ... La luz de la Divina Presencia está en su tienda y como en tiempos de Sara, las velas arden de Shabat en Shabat.
Rivka, con un saber superior, hace que su esposo bendiga al hijo que sería la continuidad de Israel. Tiene coraje y es fiel a Di-os, que le habla sobre el futuro ...
Iaacov, busca un nuevo hogar, y allí está Rajel, para ser su esposa, y Lea, su hermana es puesta en su lugar, ¿por quién? Por su propio padre, Laban, que vende a sus hijas, las da a cambio de catorce años de arduo trabajo. Ellas salen de allí, de ese antro de magia y mentiras, para transformarse en perlas de oro que iluminan con sus actos de santidad, a todo el pueblo judío ...
Dina, hija de Iaacov, es violada por el príncipe de Shjem. De esa relación nace una hija, Osnat, que es la que en primera instancia salva a Iosef de la muerte, y que luego se casa con él y tiene dos hijos, Efraím y Menashé que tienen categoría de Tribu de Israel, y que son el símbolo del amor entre hermanos ...
Iojevet y Miriam, madre y hermana de Moshé Rabeinu, salvan la vida de miles de bebés hebreos, entre ellos la del mismo Moshé, desafiando las órdenes del Faraón de matar a todos los varones recién nacidos ...
Moshé, es encerrado en un pozo por Itró, el hombre que más tarde sería su suegro. Tzipora, la hija, salva a nuestro Moshé, pues, a espaldas de su padre, durante los diez años que dura el encierro, ella le provee de alimento para sobrevivir. Cuando finalmente es liberado, ella se convierte en hebrea y se casa con el profeta más grande de la historia de la humanidad ...
Los sabios dicen que en mérito a las mujeres, todos los judíos fuimos redimidos de la esclavitud de Egipto, y que ninguna mujer participó en la construcción y adoración del becerro de oro.
Ninguna mujer lloró cuando los espías hebreos trajeron “malas nuevas” sobre la Tierra Prometida y por ese motivo, porque se mantuvieron con fe completa y fieles a Di-os, y no se unieron al temor de los hombres, es que el Eterno las premió con la entrada a Israel después de cuarenta años en el desierto ...
Rajav, abandonó su prostitución y se convirtió al judaísmo y luego fue la mujer de Ieoshúa, el líder que Di-os eligió para conquistar la Tierra de Israel.
Débora, la profetiza, hizo retornar a la Torá a todo el pueblo de Israel; alentó a su esposo, general del ejército hebreo y lo acompañó en la batalla ...
Iael mató con sus propias manos a Sísera, un enemigo temible del pueblo judío.
Y siglos más tarde Iehudith toma una espada y corta la cabeza de Holofernes, salvando a los judíos sitiados en la ciudad de Betar.
Janá nos enseñó del poder de la oración, el poder de la súplica que nace del corazón y nuestros sabios instruyeron para que el Shemoné Esrei, el rezo más importante de la Tefilá, fuera murmurado tal como Janá le murmuró a Di-os su pedido ...
Rut abandonó su pueblo y su origen para convertirse al judaísmo y transformarse en la antecesora del Rey David y del futuro Mashiaj ...
Ester, huérfana de ambos padres, se convierte en reina y se entrega entera para salvar al pueblo judío ... Y ella es salvada por Di-os ...
Mujeres, perlas de oro, que han trascendido la oscuridad con fe, con fuerza, con ternura, con voluntad pero también con llanto, con miedo, con piedad y con dolor ...
Todas y cada una de las mujeres de este planeta, somos perlas doradas aguardando su momento de revelación ...
Cada una, no importa su nombre, ni su pasado, ni siquiera su actitud indiferente, cada una es una perla de oro, de oro verdadero que debe ser hallada ...
Algunas estamos ocultas bajo montañas de barro, otras bajo montañas de maquillaje, y otras, bajo montañas de palabras, de prejuicios, de pánico, de ausencia, y de confusión.

Pero estamos, todas y cada una de nosotras, bajo todas esas montañas de corazas, estamos, respiramos, existimos, todas perlas de oro.
Tenemos que saber que somos de oro y que en un principio, juntas, formábamos un hermoso y Divino collar ...
Tal vez es tiempo de unirnos nuevamente.
Tal vez es el tiempo de buscarnos y de saber que somos piezas únicas, y que tenemos la posibilidad de entrelazarnos, para retornar a nuestro luminoso origen ...
Tal vez hoy es el tiempo de hacer volver al mundo entero con nosotras, y mostrarle a Di-os como logramos levantarnos del barro para regresar con Él al Edén ...

Patriicia (Dvorah)

Ser creador o ladrón de rostros






BS”D

Cuenta la leyenda que, en un lejano país nacían los hombres sin rostros.
Ellos debían esculpir con tenacidad y dolor sobre sus propias caras, hasta hacer aparecer el verdadero rostro oculto bajo la superficie lisa y llana...
Hubo un niño al que su padre no le enseñó el arte de esculpir y hallar su rostro, era un padre apesadumbrado y se sentía furioso con el perfil que había hallado...
El niño creció sin rostro, y cuando comenzaba su adolescencia, decidió robar la sonrisa resignada y tibia de su propia madre y los ojos llenos de muerte y resentimiento de su padre.
Su juventud la transitó robando gestos de otros y sumando parches sobre su rostro sin esculpir.
En las noches un sueño perturbador le comía la calma, en su pesadilla alguien osaba desnudar su cara de tantos disfraces y se descubría una cara monstruosa.
Se despertaba agitado y con un hambre insatisfecha de robar y robar más y más máscaras que taparan esa imagen de sí mismo.
En unos de esos días de hurto y emboscadas, se enteró que existían maestros que enseñaban, (tanto a jóvenes como a ancianos), a esculpir y descubrir sus semblantes. También supo que existía mucha gente que no estaba conforme con las caras que habían hallado, y que volvían a esculpirse, no sin sacrificio, y sí con resultados sorprendentes.
Y también se enteró que había gente valiente que nunca dejaba de esculpir su rostro, hasta que de ellos irradiaba luz del cielo...
Él hizo su elección.
Sus padres murieron y él decidió formar una familia, todas las noches le robaba a su propia mujer algún gesto, alguna facción... Cuando tuvieron un hijo, él, que no sabía como enseñarle a esculpir su rostro, mantuvo al niño entretenido con paseos y golosinas, mientras tanto su esposa, confundida, le enseñaba como se esculpe el rostro de una mujer...
Cada esculpida que el niño intentaba, era ironizada por el padre ladrón de rostros. Con una dulzura siniestra era capaz de fingir admiración por lo que el niño había esculpido advirtiéndole que se parecía a un rostro de un actor muy conocido y que, “lamentablemente” el resultado no era muy original...
Aunque en secreto también comenzó a robarle a su propio hijo esas facciones que durante el día se había ocupado de subestimar y desvalorizar, el niño yacía inconsciente del daño, avergonzado hasta la médula.
Su hijo de a poco dejó de intentarlo, pero mientras se borraban de su rostro las sonrisas, los llantos, la sorpresa, las intrigas, en silencio, crecía dentro de él un hombre, un grande, con el rostro que tanto atemorizaba a su padre...
Un día, (siempre llega), el hombre sin rostro murió.
Cuando llegó al encuentro con Di-os, el Eterno le preguntó: Dónde está tu rostro? Dónde está el semblante por el que fuiste enviado a rescatar?
El hombre sin rostro sacó una bolsa llena de sonrisas seductoras, de lágrimas de cocodrilo, de miradas penetrantes, de narices con buen olfato, de orejas con oídos atentos, pero no hubo forma, de armar un rostro verdadero. No hay manera de engañar a Di-os, y el Todopoderoso volvió a inquirir:
Dónde estás?
El hombre sin rostro no tuvo ni gestos ni gemidos que le pertenecieran y entonces, fue arrojado al abismo negro de los sin-rostro.
Allí debió esculpir una y otra vez los rostros de quienes había estafado y robado, los rostros de quienes había violado y había usurpado y para cuando terminó de esculpir cada uno de esos rostros, se le permitió volver a la tierra a intentar, por fin, esculpir el propio...
Mientras tanto, el hijo del robador de rostros buscó su cincel infantil y talló con todas sus fuerzas.
Volaron por los aires pedazos de piel y hueso junto con el espanto de haber sido humillado y mutilado, y después de derribar y limpiar sus escombros, descubrió en su propio rostro ese hombre, grande, hermoso, piadoso, temeroso de Di-os, que tanto lo había esperado...
Patriicia (Dvorah)

23 may. 2010

Mi búsqueda



















BS”D

Para los que buscan la Verdad, los invito a leer, a escuchar y a ver cómo he transitado y he encontrado, hasta ahora, las chispas de mi alma.
A lo largo de mi proceso de retorno a mi esencia, a Di-s, he dado charlas, he escrito, he cantado, me he reído y he llorado con todas mis fuerzas.
El material que presento en este sitio, son como mapas, que fui descubriendo en el andar y desandar las vivencias cotidianas. Estos mapas tienen caminos que llegan a mi conexión con el Todopoderoso, y hoy quisiera poder compartir con Uds.
Los senderos de mi encuentro con mi alma Divina, por momentos fueron ríos impetuosos, otras veces se volvieron resbalones cósmicos, tragos amargos, confusión y una lucha interminable por ser honesta y evitar dibujar garabatos o meterme en calles sin salida.
Las charlas fueron generadas en grupos de mujeres a lo largo de varios años, y en grupo de jóvenes por períodos mas cortos.
Los escritos fueron creados en la soledad de mi mente y con la guía de Di-s vendándome el corazón y encendiéndome antorchas en medio de la oscuridad.
Las canciones, los poemas y las actuaciones, fueron la miel que Di-s puso en mi boca, permitiéndome sentir tibieza mientras me sacaba de encima y de adentro, ruinas, prejuicios, errores y desilusiones...
Fueron tiempos de mucho estudio, de mucha actividad hacia afuera, con mucha gente, con muchas cosas...
Pero hace algunos años atrás, Di-s me dijo que me volviera por un tiempo a mi hogar, con mi esposo y mi hija.
Me dijo que ya hora que pusiera en “práctica” todo lo que había enseñado y me construyera de nuevo, desde adentro.
Y, aunque fue muy pero muy difícil, lo intenté. Dejé de dar clases, de dar espectáculos, de hablar por teléfono, de participar en eventos... Dejé de dar explicaciones, salvo a Di-s, y al círculo privado de mi pequeña gran familia.
Hoy, después de varios años de aislamiento, compruebo, una vez más, la sabiduría Divina.
Sencillamente, hay procesos que se deben hacer en la intimidad, hay crecimientos que se hacen protegidos, dentro de un vientre, alejado de las miradas, aislado de los supuestos...
Di-s me preparó ese vientre, me nutrió, me fortaleció, me envió Su ayuda y finalmente, decretó que la crisálida debe desplegar sus alas crecidas en lo oculto del capullo. Ahora me incita a parirme de nuevo, a ser mariposa.
Y este sitio, es mi primer intento en esta nueva etapa.
Agradezco a Di-s que pueda hoy, volver a comunicarme, he amado mi tarea, he amado a cada una de mis alumnas y guardo recuerdos muy fuertes de esos años.
Ahora espero que el Todopoderoso me conceda la gracia de llegar a esos corazones que buscan su identidad judía, que pueda hacer sonreír algún rostro femenino que presiente el abrir de una ventana despejada en su camino, espero que algún joven quiera compartir esta visión de Torá y sienta que en verdad, ser judío, es “algo” para él.
Espero que Di-s haga milagros para mi y para todos los que quieran compartir el material que les brindo.
Se que Él escucha las plegarias de aquellos que lo llaman con Verdad, así es que Le pido que todo aquel que necesite encontrar su camino hacia el judaísmo verdadero, hacia la actualización de la misión de su alma, que pueda hallar en este lugar suficientes llaves para abrir definitivamente su vínculo con Di-s y hacer de su vida un árbol que es fruto y que da frutos. Amén que así sea.

Patriicia (Dvorah)

Actos de bondad

BS”D

Actos de bondad
Los Haber

Mi esposo y yo, viajábamos en nuestro auto hacia la quinta de Jabad en Ezeiza.
Nos dirigíamos allí para visitar a nuestra hija que estaba de campamento.
Faltaban pocas cuadras para llegar, de golpe, vemos algo extraño, en una esquina, un muchacho se arrastra por el piso, está herido, seguimos con la mirada, mi esposo dice: tiene Tzitzit (los hilos que están sujetos al pequeño Talit que usan los hombres judíos).
Inmediatamente paró el auto.
La situación era muy angustiante, un accidente, un patrullero había embestido el auto que conducía este muchacho. Ambos vehículos habían volcado.
El muchacho trataba de volver a entrar al auto desesperadamente, había más gente allí... La esposa y el bebé de días, aún estaban en el auto. Al rato llegaron ambulancias y finalmente, gracias a Di-s, llegaron los bomberos. Mientras tratábamos de ver qué podíamos hacer, los policías le preguntaron a mi esposo si éramos de la familia. No...
No, pero sí, en ese instante pasa otro auto, se detiene y el conductor nos pregunta, ¿Algún iehudí? Queriendo decir: “¿Es de nuestra familia?” Ante nuestra respuesta afirmativa, estacionó el auto, la esposa también bajó y se empezaron a “mover” más rápido que nosotros.
Como al bebé lograron sacarlo del auto antes que a la madre, esta señora, se acercó al auto volcado y le dijo a la madre del bebé, que yacía dentro de éste sin poder salir, “Estate tranquila, soy Analía Haber, no me voy a despegar de tu bebé”. Y “soy Analía Haber”, significaba, soy “iehudiá, soy de la familia”. Y así lo hizo, (como Iojevet y Miriam) acompañó a ese bebé en la ambulancia y se ocupó de “cuidarlo” en el hospital de Ezeiza, hasta que fue trasladado por la cobertura médica de la familia accidentada.
De golpe entre llamados a celulares, la escena se había poblado de kipot y tzitziot.
Algunos familiares directos fueron ubicados en las quintas cercanas, y viajaron junto a las ambulancias, hacia el hospital de Ezeiza.
Los no judíos, habían rodeado el lugar, miraban extrañados, el núcleo de la escena donde varios judíos tratábamos de ayudar como podíamos... Un poco de agua, unas palabras de contención, unos Tehilím con el corazón en la boca...
Mi esposo y yo llevamos con nosotros, a la quinta de Jabad, a los hijos de los Haber, pues ambos acompañaron a los accidentados al hospital. Tampoco ellos nos conocían, pero les funcionó la misma cadena milenaria de confianza. Luego, desde la quinta, a través de los celulares, fuimos comunicándonos, y siguiendo de cerca lo que sucedía...
Ahora, Baruj HaShem, todos están recuperándose.
Dice el Midrash que uno de los motivos por los que Di-s nos envió y nos sometió en Egipto es para que nos formáramos como una nación única, con capacidades excepcionales para hacernos favores y ofrecernos entre nosotros, actos incalculables de bondad gratuita.
Di-s nos selló y nos fundió desde el primer exilio, como una gran familia.
Y ese domingo Di-s nos puso en una esquina de Ezeiza, el hecho de llevar las señales de judíos (Kipot, tzitziot, tzniut), nos encendió la empatía, nos puso en acción. Y cada uno hizo lo que pudo, algo bueno, por personas que nunca habíamos visto antes. No era heroísmo, ni inconsciencia, sino un amor innato inyectado en nuestras almas. Un amor tan gigante y eterno, que trascendió todas las diferencias que pudiéramos haber tenido diez minutos antes del accidente, las kehilot, los minhaguim, las diferentes posturas, en fin, todas las distancias, en ese momento se esfumaron. Sólo había quedado lo que heredamos de nuestros ancestros, esclavizados en Egipto, una unidad absoluta con nuestra gente, con la verdadera familia, nuestro pueblo.
Como dice el Alter Rebe “Las almas son todas una, sólo los cuerpos nos dividen”.
Y como me dijo la Sra. Haber que auxilió al bebé y que siguió con su jesed yendo al sanatorio los días subsiguientes para bikur jolím: “Basta de diferencias, somos todos uno”.
Ahora, es hora de expresar ese amor, ese Ahavat Israel, la llave hacia la Redención.
Que Di-s se apiade de nosotros, y nos despierte esta unidad sin que medie el dolor, sino la gratitud, la fe, y la confianza, que nos envíe a Su Ungido hoy mismo, sin más retrasos, y con Su inmensa Misericordia, nos salve. Amén.

PD1: En Tamuz se realizó una seudá de agradecimiento pues, Baruj HaShem todos los involucrados se han recuperado con refuá shleimá.
PD2: En Jeshvan somos todos agraciados con este Mazal Tov, Mazal Tov, para los Haber, por el nacimiento de este varón.

Patriicia (Dvorah) Starkloff

Frente a Ti


BS”D
Frente a Ti

Estoy aquí frente a Ti, HaShem.
A punto de parirme de nuevo.
Exprimiéndome para que salga de mi, todo el deshecho.
A punto de cruzar, intento nuevamente ponerme en condiciones, estar lista.
Saco mis trapitos al sol, frente a Ti.
Me duele todo.
Si estoy viva aún, (a pesar de la vergüenza que siento), es tan sólo por Tu Misericordia.
Hace años cuando comencé mi camino de retorno, cada avance era un trofeo.
Prender velas de Shabat, dejar de viajar en Shabat, bendecir las comidas, ponerme una peluca, etc. Cada acercamiento a Tu voluntad, era tocar el Cielo, Tu Cielo, con las manos y el corazón.
Pero ahora, cada avance, cada acercamiento a Ti, es darme cuenta cuán lejos estoy de aquella que vine a ser. Cuánto debo trabajar para madurar las maravillosas fuerzas y capacidades que me has dado en “potencia”.
Puede sonar pesimista al oído profano, pero para mí, saber que puedo acercarme a Ti sin límites, es una invitación al desafío más extraordinario.
De todos modos, y volviendo a estos momentos de “trabajo de parto”, hoy no hay excusas, solo plegaria. Solo agradecerTe, alabarTe, rogarTe, pedirTe,...
Tu conoces nuestras carencias, nuestra orfandad de modelos cotidianos, nuestra debilidad frente a la oscuridad que nos enfrentas.
Perdónanos, Di-s, abrázanos, rúgeles a los demonios para que se espanten y nos permitan hacer lo bueno ante Tus ojos...
Te ruego que nos cures del envenenamiento de la serpiente, del efecto devastador de este espíritu de necedad invadiendo todas nuestras decisiones.
Hace un tiempo, me he puesto a estudiar Tu halajá (código de leyes).
Como todo, lo más hermoso, lo más valioso, lo has ocultado con mantos opacos. Has guardado tu piedra preciosa, con cáscaras rugosas para que los merodeadores enfermos de prejuicios, la desprecien sin siquiera conocerla. Ella está allí, para todos, pero hay que construir la llave.
Tu Toráh es pura acción, nos ha sido entregada para refinar el mundo.
Y el mundo que debo elevar, empieza en mí.
Me sumerjo en Tus Leyes, en Tus Estatutos, en Tus Preceptos, calman la sed, mis heridas caladas por la confusión y por la duda, comienzan a cicatrizar.
Tu sabiduría vitaliza mis huesos. Me protege. Volviéndome, un ejemplo vivo de la “resurrección de los muertos”.
Dolorosamente, descubro cuán impregnada estoy de la mentalidad foránea de las naciones. Cuántos ataúdes cargo sobre mis espaldas, llenos de valores inservibles y mentiras encarnadas!
La Toráh, Tu Toráh, me salva de las “piedritas de colores”, me enseña a ser mujer.
En mi caso, una mujer judía.
Ya no necesito marquesinas.
Soy tan importante con el lugar que me has dado, me has hecho tu socia.
Confiaste en mí, la tutoría de todos Tus hijos...
Y yo, que creía que mi realización estaba lejos de la cocina, de las viandas, del fregadero, creía que debía ocuparme de asuntos más, muchisísimo más importantes...
He recorrido mucho camino tratando de remendar trajes ajenos, mientras que mi pequeño mundo, necesitaba dobladillos que no se deshilachen...
He descubierto en Tus leyes el lugar de primacía guardado para mí, en mi hogar, en Tu hogar.
Perdóname Di-s, por todas mis rebeldías de niña, lo que Tú me envías, me pides, me reclamas, es lo mejor para mí. Es una realidad, lo he visto y vivido infinidad de veces en mi vida.
Me pides que Te rece, que Te hable, que me ocupe de los prójimos más prójimos, que estudie, que estudie para vivir con Tus enseñanzas. Cuesta arrancar...
Es fascinante Tu mística, Tus secretos, Tus historias, pero Tu quieres que me mueva!
Quieres que yo misma sea fascinante, que cada día me acerque a Ti con una nueva entrega, con una nueva Mitzvá, con una nueva piel.
Me has otorgado la capacidad de transformación, una transformación tal, que ni siquiera pueda reconocer a la que fui ayer, puedo ser alguien nuevo cada día, cada hora, cada instante.
Puedo decir una bendición con mayor concentración, puedo sacarme un velo más de mis ojos y de mi corazón. Puedo sonreir en lugar de patalear. Y perdonar en lugar de dar vueltas.
“Tu estás conmigo...” (dice el Salmista), “Tu vara y Tu cayado...”, con el mismo instrumento me instruyes, me apoyas y me proteges, sacas lo mejor que has puesto en mí.
No es fácil, Tu ya lo sabes, por eso me esperas, siempre...
Tu quieres que desarrolle los dones que me has dado para florecer y ayudar a florecer a otros.
Sabes Di-s?
El regalo que nos has dado a veces nos resulta tan enorme que asusta, por eso vuelvo una y otra vez a Mitzraim, vuelvo a pisar el palito, sola, me pongo los grilletes, me construyo un techito bajo, porque Tu Mar es inmenso...
Pero cuando me gritas tan fuerte que ya no puedo oír nada más, cuando me encuentro estrujada por las paredes que con o sin ayuda, me impuse, recuerdo que Tu quieres que yo sea libre.
Y esa LIBERTAD se conquista aferrada a cada una de Tus leyes, en el cumplir cada uno de Tus Preceptos y extenderme por el infinito... sin límite, hacia Ti.
Porque con cada Mitzvá realizada, vuelvo a casa, vuelvo a mi verdadero y eterno
hogar...
Cuánto amor hay en Tus exigencias!
Tu has creado el universo y a las criaturas para Tu gozo, y Tu mayor gozo es compartir con nosotros Tu deleite.
Y aquí estamos todos, para Tu deleite, intentando construir para Ti una casa aquí, en este mundo, dentro de nosotros, dentro de nuestras familias, dentro de nuestras vidas, dentro de nuestro corazón.
Permíte, por Tu amor, tener un nuevo año para intentarlo.
Gracias

Shana Tová UMetuká
Patriicia (Dvorah) Starkloff

Queridos judíos del mundo:


BS”D

Queridos judíos del mundo:

Estamos frente a las más diversas opiniones sobre nuestro derecho a vivir en paz en Israel. Son pocos los que parecen coincidir que es nuestro legítimo bien. Tal vez es hora de develar el asunto. De explicar (nos) nuestros derechos sobre toda Israel.
Partiendo de la base que nadie se da vida a sí mismo, ni nadie es capaz de hacer vivir ni darle existencia a nada ni a nadie, implica claramente, que hay un Alguien que sí decide quien vive y quien no, quien será alto y quien bajo, quién será inteligente y quién aspirará a serlo. Ese Alguien, a Quien llamamos Di-s, es el dueño absoluto de toda la Creación. Cada hoja, cada respiración, cada lágrima, cada perrito pequinés, cada huracán, y cada pestaña que existe en el universo, Le pertenece y Le debe la existencia a Su Gracia Divina.
Di-s creó el universo y es dueño de todas las tierras y los mares y los cielos, e infinitos etc.
El dueño de algo puede ceder su propiedad a quien quiera. Pues Di-s decidió dar la Tierra de Israel a los descendientes de Abraham Itzjak y Iaakov. Es decir, que todos los judíos de todas las generaciones somos herederos de la Tierra de Israel. Está escrito en la Torá. La Torá, ese libro que despierta tantas emociones y pensamientos y “posturas”, es una Unidad con Di-s, el Todopoderoso, talló en ella Sus pensamientos, Sus enseñanzas y Sus órdenes.
Él, Eterno, Infinito y Todopoderoso, decide sin presiones. Su voluntad es, fue y será, otorgar la Tierra de Israel a los judíos, descendientes de los Patriarcas.
Pero este otorgarnos la Tierra de Israel tiene una condición. Los judíos observantes de Sus Preceptos repetimos esta condición cotidianamente, varias veces al día, (mínimo dos), en el recitado de Shemá Israel (Escucha Israel...) El Shemá dividido en tres partes, guarda en la segunda, el secreto revelado a los judíos de cómo hacer que la herencia de la Tierra de Israel sea efectiva, sea fructífera y nos pertenezca por siempre.
El texto Bíblico lo expresa así:

“Y será, si obedecieres diligentemente Mis preceptos que Yo os ordeno hoy, de amar a Ado-nai vuestro Di-s y servirLo con todo vuestro corazón y con toda vuestra alma, que daré lluvia a vuestra tierra en el momento propicio,, la temprana y la tardía, y recogerás tu cereal, tu vino, y tu aceite. Y daré hierba a tu campo para tu ganado, y comerás y te saciarás. Mas cuidáos, no sea que vuestro corazón se tiente y os descarriéis y rindáis culto a dioses ajenos y os prosternéis a ellos. Porque entonces se encenderá la ira de Ado-nai contra vosotros y cerrará los cielos para que no haya lluvia y la tierra no dará su fruto, y pereceréis prontamente de la buena tierra que Ado-nai os da. Por eso poned estas palabras Mías sobre vuestro corazón y sobre vuestra alma, atadlas como señal sobre vuestra mano, y serán por recordatorio entre vuestros ojos.
Las enseñaréis a vuestros hijos, para hablar de ellas al estar sentado en tu casa y al andar por el camino, al acostarte y al levantarte. Y las escribirás sobres las jambas de tu casa y en tus portones- para que se prolonguen vuestros días y los días de vuestros hijos sobre la tierra que Ado-nai juró a vuestros padres entregar por el tiempo que los cielos permanezcan sobre la tierra. (Deuteronomio 11: 13-21)


Di-s dice, te doy una beca, una habitación maravillosa, con sustento eterno, te aseguro que nadie te molestará y que puedes crecer tu y tus hijos con todo el bienestar, pero... debes trabajar bajo Mis condiciones. Debes estudiar y tener presentismo en la carrera, debes cumplir el reglamento, (Mi Torá, Mi preceptos), de otra manera, no hay trato, cualquiera te la quitará, la comida te llegará fría, o podrida, o no habrá alimento del todo... Te molestarán tus vecinos y los no tan vecinos también, quedarás a la intemperie entre los lobos...
Pero nosotros, los judíos, nos creímos más vivos que Él, creímos que con nuestra fuerza, nuestra astucia, obtendríamos esa misma beca, sin tanto trabajo, sin exigencias desde Lo Alto. Entre nosotros, quisimos “puentearlo”, hacer “la nuestra”. Entonces Di-s dijo, Ok. Los dejo por un rato, si así lo quieren, pero recuerden que el universo es Mío y cuando se Me ocurra que ya es el tiempo de madurar, os enfrentaré a la única verdad, la Tierra de Israel es para los judíos, si los judíos cumplen con Mi pacto.
Y aquí estamos, todo se desmorona, los antiguos jalutzim ven sus sueños destruidos por la corrupción de sus hijos y de sus nietos. El Kineret, y otros desastres internos, ya han avisado del quiebre general, los enemigos ya han dado muestras que nuestras fuerzas no son las que creímos y nuestros líderes son los primeros en demostrar que el “poder” del hombre que patea a Di-s, (Di-s nos libre), es una ilusión, una virtualidad que se rompe frente a todas nuestras narices y nos hace sangrar.
Las naciones nos odian. ¿Por qué?
Dicen: ¡Qué derecho tienen Uds. a usurpar esa tierra que sólo les pertenece si cumplen con el pacto con Di-s! Si no cumplen con el pacto, (como nosotros), estamos iguales, la Tierra de Israel nos pertenece a nosotros también! ¿Por qué no?
Porque es nuestra herencia! Gritan algunos judíos con un sándwich de jamón y queso entre los dientes.
Las naciones se ríen de nosotros, si eres heredero, demuéstralo, compórtate como un descendiente de Abraham, de Itzjak, de Iaakov, de Moshé, de Aarón, de Iosef, de David!
Eh.... eh...
No se puede patalear si uno no cumple con los términos del contrato en el que fue entregada la tierra a nuestro pueblo.
Por esto mismo, porque desconocemos que nosotros “no la conquistamos” sino que es una entrega desde el Cielo y el término es “condicional”, es que permitimos que nuestros líderes, regalen pedazos de una propiedad que no les pertenece en absoluto, permitimos que nuestros “representantes” se comporten como una sirvienta que se hace la simpática con la vecina malhumorada, regalándole las joyas de su ama de casa.
La tierra de Israel no se puede dar, ni entregar, no se puede poner en peligro a los judíos que viven allí, es hora de recapacitar que hay un Dador y para que nos transformemos en receptores de Su Bondad, tenemos que crecer, dejar de hacernos los “rebeldes” con Di-s y ser verdaderos rebeldes frente al mundo, cumpliendo con la Ley que fue escrita y tallada por el Todopoderoso en nuestros corazones para que seamos, no sólo una Nación única en Santidad, Sabiduría, Belleza y Riqueza tanto espirituales como físicas, sino para que habitemos nuestra Tierra con verdadero orgullo judío. El orgullo de aquel que ha hecho la tarea que se le encomendó y que por eso disfruta de su responsabilidad y su actualización con profunda alegría.
La base del alejamiento de nuestro deber es nuestra ignorancia, acércate a la Torá, hay infintos libros, fíjate que sean kasher (hay mucha seducción reformada). Los “religiosos” no somos representantes de Di-s, apenas somo judíos que estamos intentando obedecerLo, no busques los defectos de la Torá en el accionar de un judío observante, pues seguro que encontrarás algo que no “cierra”. Trata de acercarte a la Sabiduría Divina, despacio cumpliendo algunos preceptos que ya conoces, escuchando charlas y clases de Torá, hasta que encuentres tu lugar, tu guía.
Los caminos de Torá son maravillosos, empieza por el primer paso. Sácate el prejuicio de encima, acércate a alguna fuente kasher y bebe de su agua, y que Di-s te bendiga.
Puedes comenzar con el encendido de velas de Shabat, con no comer carne y leche juntos, y recitar el Shemá. Algo que podemos hacer hoy. Y Di-s nos mostrará Su Gracia.
Amén.
Patriicia (Dvorah) Starkloff